Historias de la realidad o la realidad de las historias

sábado, 22 de febrero de 2025

Significado y perspectivas de Donald Trump, Primera parte




 

MAGA -Make America Great Again- Hacer a EEUU grande otra vez, ¿Qué significa este eslogan de campaña y movimiento y coalición electoral, acaso Estados Unidos está en declive como sostiene Trump? ¿Por qué ganó Donald Trump y qué implicaciones tiene el unilateralismo de America First? ¿Cuál es el contexto económico  y político en el que surge Trump?¿por qué no ganó la demócrata Harris? ¿Cuáles son las decisiones inaugurales del Presidente Trump?


Propuestas de campaña, triunfo y primeras hechos del segundo mandato de Donald Trump


En un país profundamente dividido, los votantes, por segunda vez, fueron seducidos por las promesas antiglobalización del magnate inmobiliario Donald Trump de: cerrar la frontera sur por cualquier medio, acusar a los migrantes como la principal amenaza para el ciudadano de a pie, resucitar la economía con aranceles al estilo decimonónico para restaurar la manufactura estadounidense y promover la retirada de las situaciones complejas internacionales con la consigna de “Estados Unidos Primero”. 


De su discurso de posesión llamó la atención lo que dijo pero también lo que no dijo, como precisó Bernie Sanders. Trump se refirió a un país con muchas grietas al cual conduciría a una nueva “edad de oro” pero sin referirse a algunos de los problemas más apremiantes. No  dijo nada sobre el complicado y costoso sistema de salud,  la crisis de vivienda o la gran desigualdad.  Tuvo a los multimillonarios de la tecnología Elon Musk y Mark Zukerberg, entre otros, sentados tras de sí, lo que significa que X hasta Facebook, privilegiarán las teorías de conspiración y la desinformación de Trump sobre los hechos y la verdad. Sobre la crisis climática sólo prometió empeorarla con el drill baby drill, perfora, perfora. En lo internacional, no se refirió a las guerras de Ucrania ni de  Gaza y tampoco mencionó  a China. Sólo habló de  Méjico y la invasión de inmigrantes por la frontera sur, a los cuales se refiere en general como criminales, y del  canal de Panamá, supuestamente controlado por los Chinos, el cual recuperaría.

 

Un artículo del NYTimes de David Brooks titulado “How Trump will Fail” 23-01-25, afirma que: “Trump parece haber encontrado todo lo que le gusta del siglo XIX: aranceles, Destino Manifiesto, expropiación de tierras a países débiles, mercantilismo, rieles, manufacturas y populismo”. Por ello reivindicó al ex presidente William McKinley y dijo en su discurso  “El espíritu de la frontera está escrito en nuestros corazones”. 


Recién posesionado, el presidente Donald Trump emitió 26 decretos ejecutivos, que coincidían con sus lemas de campaña, para: retirar nuevamente a Estados Unidos  del Acuerdo de París, de la Organización Mundial de la Salud; declarar la emergencia energética, indultar a más de 1500 asaltantes del capitolio convictos, - nunca aceptó su derrota de 2020-; declarar la emergencia nacional en la frontera con Méjico y enviar tropas allí;  acabar con la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes; incluir a Cuba en  la lista de países que promueven el terrorismo; acabar con las políticas de equidad, diversidad e inclusión, etc. Algunas con fuertes indicios de inconstitucionalidad y profundamente antidemocráticas. De aislacionista se torna anexionista cuando anuncia que Estados Unidos volverá a apoderarse del Canal de Panamá, Groenlandia y hasta de Canadá. Además se apropia del éxito del reciente acuerdo de cese al fuego entre Hamas e Israel. 


Ya en febrero Donald Trump ordena aranceles para Méjico y Canadá del 25% y para  China del 10% y anuncia aranceles recíprocos para la Unión Europea.  Coloca nuevamente aranceles del 25% al aluminio y al acero y a los automóviles, farmacéuticos y microchips. Cada impuesto a las importaciones es un impuesto a las exportaciones, es decir, si Estados Unidos  le coloca un arancel a la cerveza mejicana Modelo, Méjico le coloca otro a la cebada proveniente de Estados Unidos. Habrá retaliaciones y una guerra comercial. Más recientemente, Trump fija su posición frente a Gaza luego de reunirse con Netanyahu, diciendo que Estados Unidos se tomaría a la Franja de Gaza, luego de desplazar a sus habitantes, para construir lo que sería la “Riviera Oriental” de  Oriente Próximo, algo inaceptable desde todo punto de vista. Sanciona a la Corte Penal Internacional por investigar y perseguir a Netanyahu. 


No es difícil caracterizar a Trump como personaje. Ha dado muestras de ser: autoritario, narcisista, misógino, demagogo, xenófobo, mentiroso (peor aún, no le importa la verad), depredador sexual, desfalcador del fisco, irrespetuoso de la ley, corrupto y convicto -de 34 cargos-, revanchista,  entre otras cosas. Algunos lo tildan de fascista. Por sobre todo tiene un estilo personalista agresivo que genera antagonismo de personas, grupos sociales y protagonistas de la política nacional e internacional pero que logra con ello atrapar la atención de los medios. Trump domina la escena, las redes sociales y es un mago de la comunicación directa con  las masas y por sobre todo con  su movimiento MAGA, un eslogan que en plata blanca significa que Estados Unidos actúe como él quiere. FOX News, que ayudó a transformar al partido Republicano al trumpismo, fue clave en su triunfo electoral. Muy propio de Trump fue la emisión de sendas criptomonedas personales de Trump y su mujer para inaugurar su gobierno y apuntalar sus negocios.  


La agresividad y el unilateralismo de Donad Trump, no debe confundirse con el realismo político,  una corriente de pensamiento que analiza la política y las relaciones internacionales, con  base en la idea de que el poder es el factor fundamental para la subsistencia y la hegemonía política, como lo asegura uno de sus más destacados representantes, John J. Mearsheimer. 


Marine Le Pen en Francia, Nigel Farage -líder del Brexit-, Beppe Grillo en Italia y Viktor Orban en Hungría lo precedieron como líderes populistas de derecha. Como ocurre  con su proteccionismo, el etnonacionalismo de Trump se enmarca en una tendencia mundial autorcrática y reaccionaria. De Latinoamérica, Nayib Buckele y Javier Milei son los preferidos del presidente Trump. 


Todo lo anterior,  lleva a pensar que privilegiará el poder duro frente al blando y que  sus decisiones serán erráticas, más ambiciosas, peligrosas y corruptas.


Algunos factores favorecen a Donald Trump en esta segunda elección, pero operan en detrimento de la democracia y el Estado de Derecho. Está ejecutando sus promesas, lo que le da legitimidad, pero mediante decretos ejecutivas y no mediante leyes en el Congreso, lo que las haría más permanentes.  Ganó tanto en el Colegio Electoral como el voto popular, éste último por un pequeño margen.  Gana control de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que estarán en manos conservadora debilitando los contrapesos. Aunque tiene la mayoría en el Congreso la Cámara la ganaron los Republicanos por un margen estrecho; requeriría acuerdos con los Demócratas. La Corte Suprema, que tiene seis magistrados conservadores y tres liberales, ha venido fortaleciendo los poderes presidenciales. En Estados Unidos no hay control constitucional, no obstante, algunos decretos u órdenes ejecutivas vienen siendo demandadas por los jueces, pero lleva tiempo. Ahora controla tanto a los miembros populistas como a los conservadores del partido Republicano. El partido Demócrata y la oposición de los progresistas y liberales se encuentran debilitados y a la defensiva.  Tiene una sólida y ferviente base electoral pero el el 48.3% del electorado no votó por Donald Trump.


La América Profunda y el movimiento MAGA - Make America Great Again- 


A Trump lo eligieron el 42% de las mujeres blancas, el 58% de los hombres blancos educados, el 29% de los latinos y el 41% de los independientes. El voto popular lo ganó por el 1,5% de los votas. 


Base social de Maga: Hogares con rentas entre 30.000 y 50.000 dólares al año, así como entre 50.000 y 100.000 dólares, votaron por Trump, los llamados cuellos rojos red necks de los estados rurales, los llamados Hillbillies, habitantes de la región montañosa de los Apalaches,  las iglesias cristinas derechistas, grupos blancos supremacistas, los trabajadores informales de la economía gig o cuenta propia y los hispanos en los Estados visagra, los swing voters atraídos por las promesas populistas de Trump. El vicepresidente JD Vance es de Ohio, que junto con Nueva York, Pensilvania, Michigan, Indianápolis, Illinois y Wisconsin conforman  el Rust-Belt, cinturón del óxido, donde más se han perdido empleos manufactureros. 


Los indicadores económicos que dejó Joe Biden en 2024 son buenos, aunque la gente perciba lo contrario, así como los que le dejó Obama en 2016. La producción de energía está creciendo como nunca. El sector manufacturero tiene más empleos que desde la época de Bush. Las muertes por sobredosis han caído. La inflación que fue muy alta en los primeros dos años por la pandemia ha bajado.

  • 16 millones de nuevos puestos de trabajo durante su administración
  • 4,1% tasa actual de desempleo
  • 2,4% tasa de inflación en los últimos 12 meses
  • 4,6% aumento salarial en los últimos 12 meses

El ex presidente Joe Biden demostró un gran entendimiento del momento político. No dijo explícitamente en 2021, al asumir el poder, que el orden neoliberal se estaba desmoronando, pero había llegado a la conclusión de que una era de política estadounidense había llegado a su fin. Véase discurso de Blinken sobre la Nueva Era. 


Su gobierno trazó un nuevo camino económico para los Demócratas al ponerse del lado de la clase trabajadora e introducir una amplia gama de políticas industriales, relocalizar las cadenas de suministro y promover la transición verde. Pero electoralmente no funcionó. Una posibilidad, la menos discutida, según el profesor Dani Rodrik de Harvard, en su artículo “Why Bidenomics did not deliver at the polls”, Project Syndicate, es que la Bideneconomía fuera un populismo económico del tipo equivocado. Al centrarse en la industria manufacturera, el poder sindical y las organizaciones de trabajadores al viejo estilo, prestó muy poca atención a la estructura cambiante de la economía y a la naturaleza de la nueva clase trabajadora. En una economía donde sólo el 8% de los trabajadores están empleados en la industria manufacturera, restaurarla suena poco realista, porque no se alinea con las aspiraciones y experiencias cotidianas de los trabajadores.


En efecto, el precariado unión de “precario” y “proletario”, término acuñado por Guy Standing, es un sector social que puede asimilarse a los cuenta propia o de pequeños contratos de la economía gig - un mercado laboral informal. Este grupo estaba experimentando la cara oscura de lo que se celebraba  como economía bajo demanda, propiciada por la revolución de las tecnologías de la información. El trabajo precario lo conforman todo tipo de categorías de empleo inestable y contingente, como el temporal y a tiempo parcial, el informal, estacional y de guardia, los contratos sin sindicación y el trabajo a destajo, es decir, los trabajadores se vuelven “flexibles”, como afirma William I. Robinson en Mano DuraEl Estado Policial Global, los nuevos fascismos y el capitalismo del sigloXXI. El hecho de que muchos jóvenes procedentes de familias acomodadas hicieran parte de este precariado reviste  importancia política porque se acerca a la clase trabajadora.  


“La proletarización espectacular de la clase trabajadora global en todo el mundo ha acelerado nuevas    oleadas de acumulación originaria, en las que miles de millones de personas han sido desplazadas, arrancadas de sus comunidades  y arrojadas a un mercado laboral global que está cada vez más saturado y desregulado”, afirma Robinson. 


Este fenómeno se da bajo una  estructura económica de un país donde alrededor del 80%  del PIB  y del empleo corresponde a servicios.  Los servicios ahora constituyen el 25% de los flujos comerciales globales brutos en detrimento de las manufacturas. La globalización ha socavado la hegemonía industrial. En 1928 las manufacturas representan el 44.8% de la producción mundial en 2019 el 16.8%. 


Tan solo el 19% de los americanos estaban contentos con el rumbo del país, según  una encuesta Gallup de septiembre de 2024,  52% de los encuestados dijeron que sus familias estaban peor que hace años. Este descontento y percepción negativa ayudó al triunfo de Trump y es un descontento mucho más profundo de lo que parece y obedece a las tendencias de crisis del Neoliberalismo y a una crisis de legitimidad.  


Para cerrar esta primera parte, el partido Demócrata y su candidata, la ex fiscal Kamala Harris, no supieron presentar una alternativa de cambio ni en lo económico ni en lo político para  los sectores populares. Los votantes no se dejaron convencer por los argumentos progresistas ni por las consignas identitarias y multiculturalistas de los liberales. Los logros del liberal demócrata Joe Biden en política interna no fueron reconocidos, primó la propaganda trumpista, y es muy criticado por los progresistas especialmente por su postura belicista de apoyo incondicional a Netanyahu y a la guerra de Ucrania. Estados Unidos ha destinado al menos 17.000 millones de dólares en ayuda militar a Israel, el mayor desembolso realizado desde que comenzó su programa de asistencia militar a Israel en 1959. 

 

2 comentarios:

  1. Excelente artículo. El término precariado no lo conocía, pero me parece totalmente acertado. Muchas gracias por compartirlo y espero la segunda parte con afán.

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  2. También me parece muy interesante el concepto de "precariado". Gracias por tu artículo; creo que ofrece un análisis detallado sobre lo que representan Trump y MAGA. Las repercusiones no se han hecho esperar: la ruptura unilateral de los TLC con Canadá y México pone en duda la credibilidad de EE. UU. como "socio". Si tuviera que usar adjetivos para describir a Trump, lo llamaría descarado y desvergonzado. Pero esa es su interpretación del poder. Siempre he pensado que Trump es el resultado no solo de una época, sino también de una familia de tipo autocrático. Su padre, emocionalmente ausente y despreciador, regía el hogar con mano dura, siendo abusivo emocionalmente con sus hijos y su esposam como expone Mary Trump en su libro. No tengo evidencia de que haya usado otras formas de abuso por parte del padre, pero el comportamiento intimidante de Trump es, sin duda, aprendido. Su madre, atrapada en una relación abusiva y con una depresión evidente, no podía prestarle mucha atención a Trump. Esto podría explicar su profunda necesidad a lo largo de su vida de ser admirado por las mujeres, lo que lo ha llevado a ser abusivo sexualmente. Ese tipo de familia es una combinación "perfecta" para engendrar un tirano. De ahí proviene el pequeño atisbo de compasión que siento por él. Sin embargo, el sufrimiento que ha causado a tantas personas es, para mí, lo que me mueve el corazón a la solidaridad y es un aspecto poco discutido que constituye, en última instancia, lo más significativo de líderes como él. Su liderazgo se basa en la burla, el miedo, el abuso y la fuerza. El sueño "americano" muere con él (aunque no es el primer neoliberal globalizador, si el mayor causante de las condiciones precarias de miles de norteamericanos), y quizás la mayor contribución de Trump, aunque involuntaria: el despertar del gigante dormido: los pueblos que habían soñado con un modelo capitalista aparentemente exitoso, pero nutrido de sangre. Esperamos la segunda parte.

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