Historias de la realidad o la realidad de las historias

domingo, 5 de abril de 2026

La “furia épica” de Donald Trump cuestionada


Donald Trump no consultó al Pentágono, ni al Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSC), ni al Congreso, ni a sus aliados y ni a sus atónitos seguidores, ni a nadie responsable la Operación Furia Épica[1]perpetrada junto con su aliado incondicional y su único beneficiario hasta ahora, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, contra Irán y el Líbano, y en su objetivo político-ideológico de El Nuevo Medio Oriente.  Israel siempre ha sido ofensivo en la región. El ataque fue a todas luces producto de su inestabilidad mental y su nueva ira épica contra el mundo, en su propósito de hacerse grande.[2]  El mismo impulso que lo condujo a capturar a Nicolás Maduro, en un también inconsulto asalto militar en La Habana - luego de negociaciones secretas con el régimen chavista -. Pero esta vez las cosas no le salieron tan bien. 

 

Fue hasta un mes después de continuos bombardeos, el 1º de abril, que el presidente Trump decide pronunciar el tan esperado discurso oficial sobre este nuevo conflicto armado “preventivo”.  No se esperaba que dijera la verdad, ningún mandatario en su situación lo hace.  Su discurso triunfalista poco dijo sobre la realidad, pero reveló mucho. 

 

Las fuerzas estadounidenses e israelíes han dominado desde el aire penetrando las porosas defensas iraníes fácilmente, afectando las capacidades militares de Teherán y explotando sus debilidades de inteligencia:  el Ayatollah Ali Khamenei y otros líderes políticos y militares del régimen, fueran blanco en los primeros días de sus ataques siendo asesinados. Pero… ¿los ataques acabaron con el régimen iraní? No. 

 

Como afirmó la periodista y autora Michelle Goldberg en el New York Times: “El punto central de esta guerra no era si Irán podía ser golpeado. Sino de si el dolor causado se traduciría en sumisión. Hasta ahora no ha sido así”[3]. Los Iraníes tomaron control del estrecho de Ormuz causando caos en el mercado mundial de hidrocarburos y han atacado las bases militares gringas en el Golfo Pérsico, han resistido y estaban preparados para la resistencia.  

 

Donald Trump perdió el control y no sabe cómo  limpiar su propio desastre. Plantó un ultimatum a Irán, escalaría la guerra para reducir a Irán a “Sus  tiempos de la Edad de Piedra” si no despejaba Ormuz, al mismo tiempo dijo que se retiraría y dejaría el tema de Ormuz a sus aliados de la OTAN, a la que amenza con abandonar. Macron de Francia  ya le dijo que no era su guerra y Starmer recién le advirtió: “No voy a enviar jóvenes británicos a morir en tu guerra”. 

 

Blowback o contragolpe

 

El poderío  militar y la hegemonía del dólar siguen siendo pilares principales del dominio de Estados Unidos. No obstante su supremacía geopolítica  se ha ido erosionado por la cantidad de agravios sufridos por múltiples países en todas las regiones del planeta que rechazan continuar bajo su dominio. Estados Unidos ha participado en 13 grandes guerras, siendo la última contra el terrorismo iniciada en 2001; ha invadido a 68 países, que representan el 30% de todo el mundo. Asimismo se deben contabilizar las guerras delegadas como la actual en Ucrania, y el tener el mayor presupuesto militar en toda la historia de la humanidad. [4]   

 

En un discurso pronunciado ante el Congreso luego de los atentados terroristas  del  11 de septiembre, 11-S, el presidente George W. Bush planteó la siguiente pregunta “Por qué nos odian” Y respondió ”Odian nuestras libertades: nuestra libertad religiosa, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de voto”.  Días después comentó que le asombraba la “existencia de una incomprensión semejante sobre lo que es nuestro país, y que la gente nos odie (…) Sencillamente, no consigo entendenerlo, pues sé lo buenos que somos”. 

 

Según Chalmers Johnson, en su libro Blowback, el término blowback o contragolpe apareció en un informe de la CIA donde explicaba les acciones secretas llevadas a cabo en 1953 para derribar el gobierno iraní. La CIA ayudó a derrocar a Mohamed Mossadegh de su cargo de primer ministro de Irán, garantizando otros 25 años del Gobierno del sha Mohamed Reza Pahlevi. La CIA consideró su acción encubierta como un modelo para realizar golpes de Estado en cualquier otra parte del mundo y advierte en este informe que habrían  contragolpes o blowbacks a estas operaciones encubiertas. [5]

 

Afirma Chalmers Johnson que “es posible que el pueblo norteamericano desconozca qué se hace en su nombre, pero los destinatarios de esas acciones , entre ellos los habitantes de Irán (1953), Guatemala (1954), Cuba (Desde 1959 hasta hoy, Congo (1960), Brasil (1964), Indonesia (1965), Viet Nam (1961-73), Laos, (1961-73), Camboya (1961-1973), Grecia (1967-74) y Chile (1973), Afganistán desde 1973-1979 hasta hoy), EL Salvador, Guatemala y Nicaragua (década de 1980) e Irak (Desde 1991 hasta hoy), por mencionar sólo algunos casos obvios -con toda seguridad lo saben”.

 

Estados Unidos exacerbó la crisis posterior al 11-S con ataques militares masivos contra Afganistán e Irák. También desde esa época los incidentes terroristas de importancia han aumentado en cantidad e intensidad. Estas guerras imperialistas “preventivas” son el antecedente del ataque a Irán. Estas guerras aunque tuvieron como resultado la fácil victoria norteamericana, ambas han resurgido en forma de enfrentamientos guerrilleros de desgaste. 

 

Estas guerras injustas y cuestionables, llevadas a cabo en aras del control y el poderío americano echaron por tierra el sistema cooperación internacional que Estados Estados Unidos había contribuido ha crear desde la Segunda Guerra Mundial. Hoy se hacen por desición de Trump violando el muy derruido Derecho Internacional. El pasado 11 de marzo el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución promovida por Barhein, alidao incondicional de Estados Unidos e impuesta por Washington, que se opone al derecho  de Irán de defenderse de la agresión militar. Solo hubo dos abstenciones: Rusia y China. 

 

Dice el académico mejicano, López-Villafañe que el lenguaje de la política exterior gringa evitaba ser agresiva, en el pasado: “Monroe Doctirne, “Freedom of de Seas”, “Open door”, Good Neigbour Policy”. Con Trump, ya no existe como pretexto la expansión de la democracia liberal,  con sus valores y supuestas libertades, como alegaba el presidente Bush tras el 11-S. Todo está muy facho. Trump solicitará un aumento del presupuesto de Defensa de 1 a 1.5 billones de dólares para 2027 que cubrirá reduciendo los presupuestos de los programas sociales, salud, educación vivienda, entre otros. No es descartable una guerra más amplia, en el declinar del imperialismo norteamericano, lo cual será motivo de otro escrito. 

 

Coletilla: No es en silencio como un imperio muere. Como un vetusto gigante rehusándose a abandonar el trono, las grandes construcciones políticas de la humanidad, en el ocaso de su hegemonía, gastan su último aliento tratando de impedir lo inevitable: su derrocamiento. Tucídides lo estipuló como si de una trampa se tratara: ningún Estado cede el puesto de privilegio en el teatro mundial sin luchar una guerra. Un grito final en una batalla perdida, las patadas del ahogado antes del aliento final, el acto de desespero que agota todas las fuerzas previo a ver convertido en realidad lo indeseable.[6]

 

 

 



[1]  John Bolton, ex asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump en su primer mandato, quien está en contra de Irán, asegura que se trata de una operación militar totalmente improvisada. 

[2] Completamente  deshilvanado y perdido de la realidad en lo que dice, el presidente Trump ha sido catalogado como un megalómano sociópata por Noam Chomsky y el senador Bernie Sanders como el presidente más peligroso en la historia moderna de EEUU. Ni que hablar de Jeffrey Sachs, - con muchas relaciones en el mundo entero- , quien repite una y otra vez en sus podcasts, que Trump como mínimo tiene demencia senil. Esto para no hablar Netanyahu.

 

[4]  Víctor López-Villafañe, Confrontación entre Estados Unidos y China. La Reconfiguración del mapa mundial del poder, 2025. 

[5] Chalmers Johnson  no predijo los sucesos del 11 de septiembre pero sostuvo que se producían actos de venganza. Su libro Blowback se volvió un éxito de ventas, publicado poco antes de estos sucesos. Introducción del libro Blowback, despues del 11 -S.  

[6] Andrés Arellano Báez.¿Es inevitable una tercera guerra Mundial? 11 de abril 2021, En Otrarepública.com 

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