Historias de la realidad o la realidad de las historias

viernes, 28 de enero de 2022

Los hechos hablan pero las historias venden

 




La crisis de la globalización también conlleva una profunda crisis  de la manera de hacer  política y de las ideologías. Como los mercados determinaron la política y los estadistas se han sometido  a su designio, a falta de programas e ideas concretas de cambio,  los líderes y las campañas electorales necesitan contenidos, la historia del día, -the line of the day- relatos fabricados por estrategas de la comunicación  que pueden peligrosamente reemplazar la realidad. 

Según el ensayista francés Christian Salmon, autor de Storytelling: la máquina de fabricar  historias y formatear las mentes 2007 p. 120, el arte del relato “es una operación más compleja de lo que se podría creer a primera vista: no se trata sólo de “contar historias” a los asalariados, de ocultar la realidad con un velo de ficciones engañosas, sino también de compartir un conjunto de creencias capaces de suscitar la adhesión o de orientar los flujos de emociones; en resumen, de crear un mito colectivo constructivo”. Es decir, el sentido de las historias que nos cuentan viene dado y muy acotado para que no lo cambiemos. 

Ron Suskind, autor de varias investigaciones sobre las comunicaciones en la Casa Blanca, escribió un artículo para The New York Times en 2002 donde relata cómo fue duramente espetado por un asesor de Bush, presumiblemente Karl Rove,  unos meses antes  de la guerra de Irak, así:

“Usted cree que las soluciones emergen de su juicioso análisis de la realidad observable. (…)  El mundo ya no funciona realmente así. Ahora somos un imperio, prosiguió, y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras usted estudia esa realidad, juiciosamente como desea, actuamos nuevamente y creamos   otras realidades nuevas”. 

El artículo tuvo tal impacto que en respuesta se creó "la comunidad basada en la realidad" en la Web. Al hablar de ‘la derrota del empirismo’, Suskind puso el dedo en la llaga, “que consiste en delimitar la deliberación, el control, la búsqueda de hechos, la investigación sobre el terreno” en el periodismo. Y en esto los nuevos medios de información electrónica que suministran noticias al instante, favorecen una versión anecdótica de los acontecimientos, contribuyendo como nunca a enturbiar la frontera entre la realidad y la ficción, reitera Salmon.  

Los líderes  populistas que se han puesto de moda, efectivamente hablan de sí mismos, de su historia personal y deben ser por naturaleza contadores de historias. En sus discursos siempre se presentan como outsiders, es decir, como alguien que viene “de afuera”, incontaminado por los vicios de los partidos políticos  o el establecimiento  y que se ha visto casi forzado a entrar en la política debido a la indignación moral que el sufrimiento del pueblo y la traición de la élite le generan, impulsados por un deseo de servir al pueblo.  A diferencia tanto del liberalismo como del marxismo, el populismo no plantea un horizonte futuro de superación de la división posible entre pueblo y élite, es decir que el mito populista no es emancipador sino redentor.

En el caso del populismo de izquierda, el antagonismo está dirigido hacia arriba, es decir, hacia una élite económica-social.  En contraposición, en el populismo de derecha de por ejemplo Donald Trump y Marine Le Pen, el antagonismo está dirigido hacia abajo: hacia inmigrantes, minorías étnicas y mujeres principalmente. Se trata de una estrategia racional a fin de contar siempre con un público leal.  En el discurso populista la referencia a la emoción es abierta y constante.

El profesor de periodismo de la Universidad de Columbia, Evan Cornog, asegura que en las campañas electorales de Estados Unidos: “es la batalla de las historias, y no el debate sobre las ideas, lo que determina como los norteamericanos reaccionarán en una competición electoral”. El ejemplo reciente más dramático fue la elección de Donald Trump con su discurso populista anti-establecimiento, siendo él el más fiel representante del mismo. 

En   razón de la profunda crisis que viven las democracias, el electorado percibe a la corrupción como el problema principal. Lo fue en la campaña presidencial de 2018 en Colombia y lo es  en la campaña  actual. 

La campaña del ingeniero Rodolfo Hernández,  ha  logrado canalizar desde las redes sociales el rechazo a las maquinarias  partidistas corruptas. Para construir su discurso, su historia, el  ex alcalde de Bucaramanga contrató al  asesor político español Víctor López, quien ayudó a Nayib Bukele a llegar a la presidencia de El Salvador y es reconocido por sus estrategias a través de las redes sociales. López aseguró en una  entrevista con El Comercio,  que las ideologías (izquierda, derecha...) no llaman la atención del votante sino las personas como tal que se postulan. Y es que siguiendo ese hilo de ideas, Hernández, desde que se lanzó como candidato presidencial, decidió hacerlo avalado por firmas ciudadanas y alejado de los partidos políticos y sigue insistiendo en eso al también haber rechazado participar en las consultas de las diferentes coaliciones políticas. Y está teniendo éxito en comparación con otras campañas que también tienen a la corrupción y el clientelismo en la mira. 


Recomiendo el podcast A Fondo de María Ximena Duzán: El viejito tiktoker que podría ser presidente de Colombia.


domingo, 23 de enero de 2022

Movimientos identitarios: falta de imaginación, dice Caparros

 


Dice el cronista Martín Caparros que “Los movimientos identitarios son la imaginación de una época sin imaginación”, pues parten de lo que somos y no de lo que quisiéramos ser.  Sostiene que  los últimos 200 años se caracterizan por ser  la historia de la construcción de la diferencia para convencerte de que eres diferente al tipo de enfrente.  (Martín Caparros, podcast Paredro de octubre  de 2021 sobre su libro Ñamérica)

La pregunta clave  es:  ¿qué nos une?  ¿En qué radica un proyecto de  verdadero cambio hacia el futuro?

Dice Caparros que nos correspondió vivir una época sin proyecto de futuro. Pasa en todo el mundo pero más aquí en Ñamérica.   Hay épocas que lo tienen y otras que no y  los tiempos históricos son largos. En la actualidad, vemos el futuro no como una promesa sino como amenaza. 

Vivimos un período caracterizado por muchos estallidos sociales,  momentos de cólera  que no construyen. Hay mucho descontento y mucha gente que sale a la calle a protestar pero no hay un proyecto de sociedad que haya cristalizado aún, no hay una idea que haya tomado fuerza suficiente como para abanderar a toda una sociedad.  También son tiempos de conflictos religiosos, nacionalistas  y étnicos muy divisivos.  

Es importante señalar que junto con los movimientos identitarios se desplegó el enfoque diferencial, el cual  se originó en parte en virtud de  la globalización neoliberal. La focalización de los subsidios y ayudas para  las poblaciones denominadas vulnerables, bajo argumentos de eficiencia, reemplazaron a las viejas políticas  públicas de cobertura nacional propias del Estado de Bienestar.  En adelante, con un enfoque de derechos  diferenciados se crearon instituciones, leyes, instancias de participación y  acciones afirmativas para satisfacer derechos identitarios y no de los ciudadanos en general: mujeres, jóvenes, infancia, ancianos, población LGBTI, indígenas, etc.  La no discriminación se volvió bandera política y  todo el mundo entró en el juego.  

Una de las limitaciones del enfoque diferencial es que lo acompaña un exceso de corrección política, paralizante en la medida en que dificulta que se hable de muchas cosas y en particular de los problemas estructurales y nacionales que debemos resolver tomen nuevamente relevancia. Cada cual está  en lo suyo  sin una visión de país o de futuro y esta miopía  también incluye  a los  políticos. Así los populismos de un signo o de otro abundan hoy día con sus falsas pequeñas promesas. 

Presenciamos  campañas electorales carentes de propuestas de fondo, se intenta satisfacer  un poco a cada grupo,  pero los políticos no se atreven a hablar de un nuevo modelo de sociedad, de  cambios en el modelo de desarrollo imperante, ni de un proyecto de futuro, ni siquiera la vieja izquierda, ahora acorralada en propuestas supuestamente no polarizantes, estigmatizada por los fracasos de los llamados gobiernos del socialismo del siglo XXI, entre otras cosas porque  la mejoría  en la calidad de vida que se dio entre el 2000 y el  2015 no  cobijó en especial a  los países con  gobiernos izquierdistas. 




miércoles, 14 de abril de 2021

La Reserva de Biosfera Seaflower y el conflicto limítrofe y marítimo con Nicaragüa



Este artículo hace un recuento del litigio limítrofe y marítimo entre Colombia y Nicaragua  en relación con la Reserva de Biosfera Seaflower y su importancia ambiental, cultural y económica para sus pobladores, el país y la región. En la primera parte nos centramos en el litigio y su evolución y en la segunda en la importancia ambiental y social de la Reserva y sus afectaciones especialmente a raíz del Fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2012.  El mapa ilustra la tesis de archipiélago de Estado de Gaviria Liévano. 

Elizabeth Beaufort

Primera Parte:  Nicaragüa a la ofensiva 


El Gobierno colombiano nunca tomó en serio los anuncios y amenazas de Nicaragua sobre posibles demandas ante la Haya, siempre ha estado a la defensiva frente a los continuos reclamos nicaragüenses y sus estrategias han sido erráticas y han fallado reiteradamente, como se puede constatar en los hechos que antecedieron y siguieron al Fallo de la Corte Internacional de Justicia, CIJ,  de la Haya de 2012, bajo el cual la soberanía territorial sobre los cayos continúa siendo de Colombia, pero se pierde una gran extensión marítima así como los recursos marítimos que esta alberga. 

Es importante resaltar que la CIJ, para fijar el límite marítimo, tomó como referencia las costas relevantes de cada país. Para el caso colombiano, dicha costa resultó de la suma de las costas de las islas de mayor tamaño del Archipiélago y a partir de las cuales se definieron las líneas base del trazado. Recuérdese que como se dijo previamente, las líneas base de Nicaragua se constituyeron a partir de toda costa continental (estas líneas base son aún provisionales y en esta medida la CIJ dejó parte de su sentencia abierta con respecto a la pretensión de una plataforma continental extendida). 


En 6 de diciembre de 2001, un año después de declarada la Reserva de Biosfera, RB, por el Programa del Hombre y la Biosfera, MAB, de Unesco, entrando a formar  parte de la Red Mundial de Reservas de Biosfera con el nombre de Seaflower, RB, por la Unesco, el gobierno de Nicaragua concretó en una demanda ante la CIJ la agresión jurídica, diplomática y geopolítica que venía ejerciendo contra Colombia desde 1980.   Alega que existe una disputa entre los dos países relacionados con el título del territorio y delimitación marítima, que existe jurisdicción de la Corte en virtud del Pacto de Bogotá . Le solicita la soberanía sobre todo el archipiélago de San Andrés y que además determine “el curso de la frontera marítima única entre las áreas de la plataforma y la zona económica exclusiva perteneciente a Nicaragua y Colombia respectivamente”, sostiene que el meridiano 82 no es un límite legal y se reserva el derecho tanto de reclamar compensación a Colombia por el injusto reconocimiento a la posesión colombiana de las islas del archipiélago como de cambiar o enmendar su solicitud. 

El jurista internacionalista Enrique Gaviria Liévano, quien falleció el año pasado, hizo un análisis minucioso y certero  del tortuoso litigio limítrofe entre Colombia y Nicaragua desde sus inicios.  Concluye en su libro póstumo, La Desintegración del Archipiélago de San Andrés y el Fallo de la Corte de la Haya: errores y omisiones de la defensa colombiana , primero, que la Corte se excedió en el ejercicio de su jurisdicción y desconoció varias normas del derecho internacional y, segundo, que la defensa de Colombia y sus actuaciones antes y después del fallo fueron contradictorias y desacertadas y que además, Colombia nunca alegó al archipiélago de San Andrés como tal y mucho menos como archipiélago de Estado como lo propuso ante la Academia Colombiana de Jurisprudencia para ascender a miembro de número, tesis que el ex presidente Alfonso López Michelsen luego denominaría Doctrina Gaviria.    

En síntesis, el trabajo sugería que Colombia debía declarar como archipiélago oceánico o de Estado a San Andrés y Providencia sobre la base de trazar líneas de base rectas que unan todas sus formaciones insulares y formen un perímetro determinado. Sus aguas interiores o archipielágicas quedarían exclusivamente de Colombia respetando la libertada de paso y sobrevuelo de los barcos y aeronaves extranjeras. El mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental, se medirían a partir de la parte exterior de la línea de encerramiento. Su fundamento legal era la ley 10 de 1978, cuyo artículo 9º ordena trazar las mencionadas líneas en el archipiélago, ley que requería de  reglamentación. En desarrollo de dicha ley el gobierno expidió los decretos que crean el cuerpo de guardacostas y el de prevención de la contaminación del medio marino y el del aprovechamiento integral de esos recursos. 

Por la importancia y vigencia de sus argumentos, los reproducimos resumidamente en este artículo. 

Un día antes de la demanda Colombia, el 5 de diciembre de 2001, Colombia decide retirarse de la jurisdicción de la Corte Permanente de Justicia Internacional formulada por declaración del 30 de octubre de 1937 y por tanto de la Corte Internacional de Justicia. Colombia había hecho una reserva en el sentido que de que la jurisdicción de la Corte solo se aplicaba a hechos posteriores al 6 de enero de 1932, y no invocó esta reserva en su defensa. 

Mientras Colombia rechaza la posibilidad de interponer recursos contra el fallo de la CIJ de 2012, Nicaragua sigue a la ofensiva. En el mes de noviembre de 2013, el país centroamericano interpuso dos nuevas demandas ante la CIJ solicitándole en la primera que Colombia aplique y respete el fallo de 2012 y en la segunda que establezca como límite marítimo definitivo una línea que vaya más allá de las 200 millas náuticas de su plataforma continental.


La renovación de la Reserva de Biosfera Seaflower y nuevas reclamaciones por parte de Nicaragua

El 10 de noviembre de 2020 se cumplieron 20 años de la declaratoria del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina como Reserva de Biosfera y el Gobierno Nacional, en cabeza de su Cancillería, debe presentar un informe decenal a la Unesco para su renovación,  cuestión que se viene haciendo con retraso y que suscita gran preocupación por cuanto Nicaragua ha presentado nuevas demandas luego de los nefastos fallos  de la Corte Internacional de la Haya de 2007 y 2012, los cuales le otorgaron  el 54% de la RB a Nicaragua, dejando a discreción del gobierno de Managua su conservación,  a sabiendas de que su interés primordial es y ha sido la explotación de los bloques petroleros de la región y la pesca ilegal.

La Unesco considera que: 
"La revisión periódica es un evento importante en la vida de una reserva de biosfera. Permite una revisión, cada diez años, del funcionamiento, zonificación, escala de la reserva de la biosfera, así como la participación de las poblaciones que viven en el sitio. La revisión periódica representa una oportunidad para realizar un relievamiento cualitativo de las acciones implementadas, sus resultados. Es el momento de hacer un balance de los avances realizados por la reserva de biosfera, especialmente en lo que respecta a la actualización de conocimientos, habilidades y experiencia en la gestión de recursos y ecosistemas. También brinda la oportunidad de discutir la actualización del sistema de zonificación y evaluar su relevancia, cuestionar los objetivos y medios de las políticas de gestión y examinar los problemas y problemas relacionados con la implementación. También es un momento para discutir los puntos débiles”. 

Esta es la oportunidad de que Colombia revise su status frente a Nicaragua. Nos preguntamos, con cuáles argumentos, mapas y con base en qué área y configuración espacial y coordenadas geográficas de la RB va a presentar Colombia ante la Unesco, considerando los desarrollos del litigio con Nicaragua. A la fecha, no sabemos si Colombia ya cumplió con esta importante gestión. 

En efecto, en enero de 2021, la Asamblea Nacional de Nicaragua discutió una iniciativa denominada ‘Ley que Declara y Define Reserva de Biosfera del Caribe Nicaragüense’. La iniciativa fue aprobada con 75 votos a favor y entrará en vigencia una vez publicada en La Gaceta, diario oficial. La iniciativa incluye en calidad de Reserva de Biosfera a la Costa Caribe conformada inclusive por la zona marítima restituida a Nicaragua por la Corte Internacional de Justicia de la Haya en 2012, desconociendo que el área ya era reconocida como Reserva de Biósfera por parte de la UNESCO. Así las cosas, el conflicto se estaría agitando en un año en que se aguardan importantes definiciones en la CIJ de La Haya sobre el pretendido alcance su plataforma continental.

En respuesta el pasado 16 de febrero, el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano, en nombre del Gobierno Nacional, informa que “hoy presentó ante Nicaragua su enérgica protesta frente a la ley aprobada recientemente por la Asamblea Nacional de ese país, mediante la cual se establece unilateralmente la llamada “Reserva de Biósfera del Caribe nicaragüense”.
En el comunicado, Colombia resalta que esta medida de Nicaragua no cumple con los requisitos y procedimientos internacionales para el reconocimiento de áreas y lugares de especial interés y protección ambiental. Es una decisión unilateral de Nicaragua que desconoce la existencia y logros en términos de protección ambiental de la Reserva de Biósfera Seaflower, declarada como tal desde el año 2000 por la UNESCO.

En su nota de protesta, Colombia rechaza que, bajo el pretexto de una medida de protección ambiental y en contravía del derecho internacional, Nicaragua incluya y califique porciones del mar Caribe como si fueran parte de su territorio.

La declaratoria representa un intento más por parte de Nicaragua de generar hechos ante la Corte Internacional de Justicia, con el objetivo de aparentar cumplimiento y respeto por las normas sobre derechos humanos y medio ambiente, pese a que ya es de amplio conocimiento por la comunidad internacional que las autoridades nicaragüenses son infractoras sistemáticas en estas materias”. 

No sabemos cuál será la  repercusión real de esta nota de protesta del Gobierno Nacional, pero entre los internacionalistas, los conocedores del litigio, esperan un nuevo fallo de la CIJ en contra de Colombia. Es el rumor.

Antecedentes históricos: litigio limítrofe del Archipiélago de San Andrés con Nicaragua y con Estados Unidos

Las reclamaciones de Nicaragua datan desde cuando se convierte en Estado independiente en 1838 y se disolvió la Unión de Provincias Unidas de Centroamérica. Desde entonces ha desconocido tanto la Real Orden de 1803 como el tratado Esguerra-Bácarcenas de 1928.  

El tratado Esguerra-Bárcenas se firma el 24 de marzo de 1928, aprobado por la ley 93 de 1928 por Colombia y por Nicaragüa el 6 de marzo de 1930. El Art. 1º dice: 

Colombia le reconoce a Nicaragua la soberanía y pleno dominio sobre la costa de Mosquitos desde el cabo Gracia de Dios hasta el río San Juan y las islas Mangle Grande y Mangle Chico en el océano Atlántico y a su vez Nicaragua reconoce a Colombia la soberanía y el pleno dominio sobre las islas de San Andrés y Providencia, Santa Catalina y todas las islas, islotes y cayos que hace (sic) parte de dicho archipiélago de San Andrés”. Quedó sin embargo una salvedad en el sentido de que “No se consideran incluidos en este tratado los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana, por estar en litigio entre Colombia y Estados Unidos. 
Todo fue para Nicaragua, sin ninguna contraprestación para Colombia, según afirma Enrique Gaviria Liévano: Colombia le entregó a Nicaragua no sólo la Costa de Mosquitos desde el Cabo Gracias A Dios hasta el río San Juan, a pesar de haber sido usurpado por esta en 1894, y las islas Mangles, invadidas también por Nicaragua dos años antes, a cambio del reconocimiento de San Andrés y Providencia. Colombia cedió las islas Mangles en el tratado do Esguerra-Bárcenas por temor a Estados Unidos.

El litigio con Estados Unidos  sobre los cayos. Como consecuencia de la ley del guano promulgada por Estados Unidos en 1856, James Jennet obtuvo una licencia de explotación del guano depositado en estos cayos una mina potencial de riqueza. En 1857 Estados Unidos publicó una lista de islas guaneras incluyendo las colombianas. Como resultado de las reiteradas protestas de Colombia por el desconocimiento de sus títulos legítimos sobre estos tres cayos, finalmente, se llegó a un statu quo con Estados Unidos, mediante las Notas Olaya-Kellog suscritas el 10 de abril de 1928, donde irónicamente Estados Unidos da permiso a Colombia para pescar dentro de aguas colombinas, pero sin concretar su propiedad sobre Roncador, Quitasueño y Serrana. 

Transcurrido un siglo de toda suerte de arbitraria explotación de los cayos de Roncador, Quiasueño y Serrana por parte de Estados Unidos, se suscribe el tratado Vásquez-Saccio el 9 de septiembre de 1972 donde Estados Unidos renuncia a todas las reclamaciones de soberanía sobre los tres cayos y en contraprestación, sus buques pueden pescar en aguas adyacentes. Sin embargo, para lograr el canje de los instrumentos de ratificación de ese tratado transcurrieron casi diez años, y tan sólo entró en vigor el 17 de diciembre de 1981. Nicaragua, al firmar el tratado de 1928 no hizo observación alguna,  lo que significa que lo relativo a los cayos era una disputa exclusiva entre Colombia y Estados Unidos. Sin embargo, en el proceso con la Haya ha alegado que Quitasueño no es una isla, asimilándolo a una roca, teniendo derecho a solo un mar territorial de 12 millas y reclamando derechos sobre los cayos. 

Se suponía que el tratado Esguerra-Bárcenas de 1928 ponía término al litigio territorial entre Nicragua y Colombia, pero en 1980 Nicaragua lo desconoce mediante declaración unilateral de nulidad y luego mediante  el proceso contra Colombia en la Corte de la Haya. En efecto, el 4 de febrero de 1980 la Junta de Reconstrucción Nacional, en nombre del gobierno sandinista, promulgó una declaración acusando el tratado en mención, con la argucia de que dicho instrumento era nulo y por tanto invalido. A la denuncia del FSLN, se presentó el volumen titulado “Libro Blanco”, un oscuro cúmulo de documentos, pruebas, escrituras y títulos, que demuestran los supuestos derechos que asisten a Nicaragua para defender y mantener la integridad de sus extensiones insulares y la plataforma continental. Nicaragua pese que en el Pacto de Bogotá quedó estipulado que “Los tratados constituyen norma para el desarrollo de las relaciones pacíficas entre los Estados, y solo pueden ser revisados mediante acuerdo entre las partes”, logró hacer ver que Colombia no era el país agredido sino el agresor. Dice Gaviria que Nicaragua no podía haberse retirado del Tratado Esguerra-Bárcenas, después de haber observado y aplicado el meridiano 82 como límite marítimo por más de cincuenta años. 

El abandono del meridiano 82 por parte del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez en 2008 como límite marítimo con Nicaragua y su sustitución por la línea media, envió  un mensaje equivocado a los jueces de la Corte y facilitó que rechazara el meridiano 82 en su fallo del 19 de noviembre 2012, según el cual trazó una línea con grandes prejuicios para Colombia al fraccionar el archipiélago y que además había sido una condición sine qua non de Nicaragua para aprobar el tratado sobre cuestiones territoriales o Esguerra-Bárcenas del 24 de marzo de 1928.   


Análisis de Gaviria Liévano de los fallos de la CIJ frente a las demandas de Nicaragua 


Según Gaviria, la CIJ se excedió en el ejercicio de su competencia (ultra petita) al decidir sobre cuestiones de fondo en el fallo del 13 de diciembre de 2007 sobre las excepciones preliminares a su jurisdicción presentadas por Colombia (21 de julio de 2003) objetando la jurisdicción de la Corte. Lo hizo al declarase competente para pronunciarse sobre las demás formaciones insulares o cayos y también al trazar una frontera marítima. 

La Corte se arrogó la competencia para decidir lo relativo a Roncador, Quitasueño y Serrana y aún más grave, la delimitación marítima. La CIJ acogió la excepción preliminar presentada por Colombia en lo referente a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; pero la rechazó con relación a los accidentes que no han sido en su parecer resueltos el Tratado de 1928 y a la delimitación marítima, es decir la Corte concluye que ni el tratado de 1928 ni el Protocolo de 1930 habían efectuado una delimitación marítima entre Colombia y Nicaragua. 
Dice Gaviria Liévano que “el desastre que le significó a Colombia el fallo de 2012 no fue sino consecuencia de lo que decidió la Corte en 2007 sobre las excepciones u objeciones preliminares”. 

Con el fallo del 19 de noviembre de 2012, la Corte Internacional de Justicia desconoció que la RB abarca la extensión del archipiélago en su conjunto (San Andrés, Providencia y Santa Catalina islas habitadas; seis cayos y bancos -Alburquerque, Bolívar Quitasueño, Serrana, Roncador, Serranilla- y dos bajos -Bajo Alicia y Bajo Nuevo) e ignoró que las reservas son nominadas por los gobiernos nacionales y permanecen bajo la jurisdicción soberana de los estados.  El fallo de la CIJ, dejó a Quitasueño y Serrana enclavados en mar nicaragüense, restándole 75.000 kilómetros de mar a Colombia. El fallo final reivindicó la soberanía de Colombia sobre San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero se pierde una gran extensión marítima así como los recursos marítimos que esta alberga.

Colombia nunca mencionó en su defensa la Reserva de Biosfera Seaflower, ni la importancia que tienen los recursos naturales que esta área marina alberga para el desarrollo social, económico y ambiental de la población del archipiélago. El fallo rompió la unidad del archipiélago privando a los isleños de sus fuentes de sustento. Colombia no alegó que la pesca - que se realiza a escala artesanal e industrial y está enfocada a la explotación de la langosta espinosa (Pan ulirus argus), el caracol pala (rustrowlms gigas) y gran variedad de peces demersales, como pargos, chernas y meros, entre muchos otros, y pelágicos, como atunes, dorados, sierra y jureles, entre otros-, es el sustento de gran parte de la población. El 7 de enero de 2013 el pueblo raizal, que fue exluido de las negociaciones con la CIJ, indignado ante el Fallo de la Corte de 2012 emite un comunicado rechazando “el cercenamiento del espacio marítimo, espacio territorial y nuestra cultura, que es parte inherente del archipiélago”, la cual no tuvo respuesta alguna. 

La Constitución de 1991 reconoció a los isleños nativos como raizales, descendientes de colonizadores europeos y africanos que llegaron a esta isla en los siglos XVII; XVIII y IX. El acervo cultural ha sido protegido por la Constitución de 1991 (Art. 310), al igual que el ambiente y el uso de los recursos naturales (Art. 160). Para una historia detallada véase James J. Parsons,  San Andrés y Providencia: una geografía histórica de las islas colombianas del Caribe. El Áncora Editores, 1985. 


La Corte también desconoció el principio de utti possidetis iuris de 1810, es decir que se hubiera ejercido soberanía  sobre los elementos en disputa entre Nicaragua y Colombia antes o al momento de la independencia. Este principio es fundamental porque se refiere al archipiélago como una unidad, tal y como se puede ver en la Real Orden de 1803, pues el traspaso se hizo considerando el Archipiélago como una unidad geográfica sin ninguna exclusión. Los estados americanos tienen establecido que la propiedad y los límites de las antiguas provinvias pertenecientes a los virreinatos y capitanías se determinaban conforme a las reales órdenes o cédulas reales que cada una tuviera al momento de su independencia en 1810. 

Bajo este principio, Colombia tiene derecho a la costa de Mosquitos del Cabo Gracias a Dios hasta río San Juan, y a todas las islas, islotes y cayos que forman parte del Archipíélago de San Andrés, derecho emanado del soberano español en el momento de la independencia.

La Real Orden de 20 de noviembre de 1803  es el título genuino que tiene Colombia sobre San Andrés y tuvo sobre la costa de Mosquitos. La Real Orden de 1803  fue confirmada mediante la Real Orden expedida en Aranjuéz el 26 de mayo de 1806 y la  Real Cédula del Emperador Carlos V de marzo de 1537 mediante la cual al Veragua queda bajo la gobernación de Tierra Firme fue un antecedente. Colombia, argumenta, Enrique Liévano, no hizo sino legislar para proteger este territorio como de Colombia desde su integración  al Estado colombiano en 1822, cuando adhirieron a la Constitución de Cucuta de 1821, mediante la cual nos declarábamos república independiente.

No obstante lo anterior, la Corte estimó que ni Colombia ni Nicaragua  lograron establecer que tuvieran un título sobre los elementos marítimos en disputa en virtud del utti possidetis iuris. 
La Corte de la Haya rechazó el meridiano 82 como límite marítimo, tal y como habían convenido Colombia y Nicaragua en el tratado Esguerra -Barcenas. 

Nicaragua sostuvo que la costa relevante comprendía su costa continental en el Caribe, junto con las islas que consideraba una parte integrante de su territorio. La ponderación de ambos países sobre la longitud de las costas pertinentes de Colombia y Nicaragua era de 1 a 8,2. La Corte traza una linea ponderada simplificada. En el fallo de 2012, no sólo acepta la demanda formulada por Nicaragua sino que además declara que “el método de limitación que se debe tener en cuenta consiste en trazar un límite que realice una división por parte iguales de la zona de la plataforma continental donde los derechos de los Estados parates se superponen”.  La Corte, dijo que Colombia solo argumentó razones históricas y no jurídicas, acogiendo casi literalmente la posición de Nicaragua y no aceptó que los cayos de Serranilla y Bajo Nuevo formaran parte del archipiélago, por su distancia de las islas principales, no obstante que el tratado de 1928 enumera todas las formaciones insulares que forman el archipiélago. 
 
Colombia sostuvo equivocadamente que la fecha crítica o la disputa cristalizó en 1971, cuando Colombia y Estados Unidos comenzaron negociaciones para resolver la situación de los cayos del Archipiélago de San Andrés. 

Colombia al no haber ratificado la Convención sobre el Derecho del Mar de 1982, aceptó que en el litigio se aplicara la costumbre internacional. La Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar fue trascendental porque “De las doce millas de mar territorial se pasó al de zona económica exclusiva de doscientas millas en favor de todos los Estados y al concepto de “patrimonio común de la humanidad”, de los recursos vivos y no vivos  que se encuentren en la zona llamada internacional. En dicha conferencia Nicaragua anticipó la posición que sostendría ante la Corte de la Haya, según la cual su plataforma continental forma parte de las islas del archipiélago de San Andrés y que reclama una plataforma extendida, más allá de las doscientas millas marinas, como lo reitera en su segunda demanda del 13 de septiembre de 2012. 

La Corte desconoció que terceros estados hayan reconocido la soberanía colombiana sobre el archipiélago de San Andrés e ignora los tratados suscritos con otros países en ese sentido. 

Segunda parte: Importancia ambiental y social de la RB Seaflower y sus amenazas

Según Alexandra Pineda Muñoz, directora de la Fundación Seaflower: Research and Conservation Foundation que se dedica a la protección y conservación de nuestras riquezas marítimas: 

Seaflower hace parte del hotspot de arrecifes del Caribe occidental y parte del hotspot del Caribe terrestre la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ha catalo- gado en su lista A de Latinoamérica y el Caribe como área potencial de patrimonio de la humanidad. De hecho, estos arrecifes coralinos ocupan aproximadamente un 5 % del mar Caribe y el 76 % de los arrecifes de Colombia y su alta biodiversidad puede evidenciarse en las más de 2300 especies marinas que alberga. Hasta la fecha se han identificado 731 especies de peces, lo cual representa más del 50% de los peces reportados para todo el Gran Caribe, y más de lo reportado para todo el Arrecife Mesoamericano el cangrejo negro (Gecarcinus ruri- cola) y el vireo de San Andrés (Vireo caribaeus), asimismo, es lugar importante para aves migratorias. 
Agrega que desde la creación de la RB se han logrado avances importantes en la administración, protección y recuperación del medio ambiente, con la participación de la comunidad. Adicionalmente, se ha logrado la zonificación del Distrito de Manejo Integrado, la declaratoria de los Parques Regionales Naturales y la formulación e implementación de planes de manejo para las áreas.

Observa que mientras las actividades de conservación y manejo sostenible de la Reserva han sido una prioridad para Colombia, Nicaragua ha sido descuidada y en cambio ha perseguido a nuestros pescadores.  

Uno de los problemas más graves que la Fundación Seaflower ha buscado mitigar es la rápida disminución de los peces loros en las aguas del Archipiélago debido a la sobrepesca, pues vienen siendo pescados indiscriminadamente en las aguas circundantes de la isla desde hace varios años. 

(Véase artículo sobre la RB Seaflower que escribió para la publicación de 2019 Voces de la Gestión Territorial: Estrategias para la conservación de la biodiversidad en Colombia, del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y Fundación Natura)

Los peces al ser herbívoros, se alimentan de las algas que cubren los corales. Son también creadores de una buena parte de las playas blancas del Caribe pues al  alimentarse de las macroalgas, los peces muerden, comen y excretan pedazos de roca arrecifal en un proceso llamado llamado bioerosión. 
 
La sobrepesca de estos peces está generando un aumento de macroalgas sobre los corales, lo cual resultará inevitablemente en el deterioro del arrecife, y en ecosistemas menos productivos y menos resilientes. Todos los estudios demuestran que los arrecifes más sanos del Caribe son aquellos que aún tienen poblaciones robustas de peces loro, razón por la cual su protección se hace indispensable.

Si estos peces desaparecen, las macroalgas proliferarían generando un desastre en cadena. La resolución de Coralina, que prohibió en 2019 la pesca de peces loro en Colombia, señala que cada kilómetro cuadrado de arrecife sano “puede cubrir las necesidades proteicas de más de 300 personas, en donde los arrecifes de coral proporcionan un 10 % aproximado de la producción mundial sostenible de proteína marina para alimentación humana”. El pez loro de media noche (Scarus coelestinus), el loro azul (Scarus coeruleus) y el loro guacamayo (Scarus guacamaia), están catalogados como En Peligro, según el Libro rojo de peces marinos de Colombia.

Similarmente, según el Observatorio de Coralina, el caracol pala ha experimentado una reducción continua y significativa a lo largo de su zona de distribución por todo el mar Caribe, el Golfo de México y a lo largo de Bermuda, razón por la cual fue incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre CITES en el año 1992 y en 1994 en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Por esta razón su captura está controlada. Para el año 2010, con base en estudios que demostraron la reducción significativa de poblaciones juveniles en los cayos Serrana y Roncador, se cierra reiteradamente la pesquería de caracol pala en el Archipiélago de San Andrés, hasta el 20 de mayo de 2014 (Acta de comité de verificación), período en el cual se abre de nuevo y se otorga una cuota de pesca de 16 ton, exclusiva para pescadores artesanales en el Banco Serrana, cuota que se mantiene vigente para el presente año.

Serrana, es el banco que ha mantenido la pesquería de caracol en los últimos 10 años y actualmente es la única zona productora de este recurso en Colombia, gracias a que ha presentado densidades altas, las cuales se incrementan a más de 100 individuos por hectárea especialmente después de un período de cierre de la pesquería.  

En los últimos años las invasiones de buques de bandera extranjera a ejercer tareas de pesca ilegal en las aguas jurisdiccionales de Colombia son más frecuentes y más difícil de controlar a pesar de que los operativos contra la pesca irregular son permanentes por parte de las fragatas de la Armada Nacional. La Ley 1851 de 2017 faculta a la Armada Nacional a capturar a las motonaves vinculadas al delito de pesca ilegal.

Los pesqueros ilegales cruzan la amplia frontera marítima y en cuestión de horas pueden llevarse toneladas de productos que son comercializados en países como Nicaragua, Honduras, Jamaica y República Dominicana. Según la científica Ximena Escovar Fadul, experta en conservación marina para la ONG Seacolog,  luego del Fallo de la la Corte Internacional de Justicia de 2012, que confirmó que el archipiélago de San Andrés pertenece a Colombia, sin embargo, delimitó la frontera marítima en favor de Nicaragua;  a partir de ahí, “muchos pescadores que salían por diferentes temporadas a pescar a ciertos lugares, ahora ya no pueden entrar a esos territorios y se han visto obligados a pescar en lugares más cercanos a la costa”.

Intereses petroleros


Desde la época del dictador Anastasio Somoza, el Gobierno nicaragüense  viene otorgando permisos o concesiones de explotación petrolera al oriente del meridiano 82: en 1964 a la Union Oil, en 1966 a la Mobil Oil, en 1965 a la Shell y en 1967 a la Chevron y sus ambiciones y proyectos petroleros en la región de la Reserva de Biosfera Seaflower han venido en crescendo. 

Según cálculos del estatal Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) le otorgó 90.350 kilómetros cuadrados de territorio marítimo a Nicaragua, una zona, según expertos, rica en recursos pesqueros y minerales, que pronto podrían comenzar a explorarse. “Lo más probable es que van a venir unas cuantas empresas petroleras ahora con más seriedad, con más confianza a solicitar un permiso de exploración”, dijo a periodistas el ministro de Energía y Minas de Nicaragua, Emilio Rappaccioli.

Los acuerdos que se encuentran en vigor o en proceso son: El acuerdo 186 de 2006, trata de la firma de un acuerdo entre Nicaragua y la empresa Infinity Energy Resources. El 3 de abril de 2006, Nicaragua delegó al procurador general de la república para suscribir un contrato de exploración y explotación petrolera con la Empresa MKJ Exploraciones Internacionales S.A., en el acuerdo 111 de 2006, en la cuenca cercana a la Costa de Mosquitos, en un área de 4.000 Km2. Mediante el acuerdo presidencial Nº 16 de 2008, se suscribe otro contrato entre la república de Nicaragua y MKJ Exploraciones Internacionales S.A. En el 2008, se aprueba el contrato de explotación de Hidrocarburos con la empresa Infinity Energy Resources, en el área conocida como banco Tyra, en lo que Nicaragua denomina Atlántico Sur. El 10 de julio de 2013, Nicaragua firma un tratado de exploración con Repsol, aprobado en una resolución de septiembre de 2012. 

Finalmente, Ecopetrol, de Colombia, resalta el hallazgo de petróleo en aguas profundas, en un área más cercana a La Guajira. A pesar de no existir contratos accesibles en las zonas de exploración probable, por parte de Colombia, la división de bloques de concesión es una evidencia del interés por aprovechar la situación de la crisis global y abrir las puertas al offshore.

Ambos países muestran una inclinación evidente a la exploración, se muestran favorables a la incursión a pesar de que el mundo actual denota un decrecimiento sostenible, como lo llama Joan Martínez Alier, frente al descenso de las fuentes de petróleo, las consecuencias en las áreas locales, teniendo en cuenta que para el caso en partículas el área de la reserva Seaflower se vería inevitablemente afectada, puesto que no habría como protegerla en una eventual explotación. 

(Geopolítica y petróleo en el Mar Caribe: la tensión entre Colombia y Nicaragua. Ginneth Pulido Gómez, Wagner Costa Ribeiro, Universidad de São Paulo, Brasil. En Revista Geográfica, Número 60 enero-junio 2017).

Los pobladores: orígenes y cultura


Las islas de Old Providence y Santa Catalina forman parte del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y se encuentran ubicadas en el Mar Caribe colombiano, a más de 500 km. de la costa continental. Inicialmente, fueron colonizadas por puritanos ingleses venidos de Bermuda e Inglaterra en el siglo XVII, en un intento que se revelaría como fallido, y después en el siglo XVIII por ingleses provenientes de Jamaica (y algunos de la Mosquitia). Durante esos siglos cambiaron varias veces de manos entre Inglaterra y España, que finalmente se quedó con ellas con la firma del Tratado de Londres en 1786, y las asignó al Virreinato de la Nueva Granada (hoy Colombia), que ya las controlaba militarmente, desde 1802. Luego de la guerra de independencia contra España, y por decisión local, adhirieron a la Gran Colombia en 1822 y quedaron formando parte de Colombia después de que la Gran Colombia se disolvió tras la muerte de Bolívar.

Desde el siglo XIX, Providencia, Santa Catalina y San Andrés, mantuvieron estrechas relaciones con la costa Caribe centroamericana, desde Panamá hasta Belice, no sólo comerciales y laborales, sino, y quizá más importante, familiares y de amistad; así como relaciones, principalmente a través de las economías del algodón y, posteriormente, del coco, con los Estados Unidos. Hasta bien entrado el siglo XX, antes que el proceso de “colombianización” alterara radicalmente la dinámica de las islas, las gentes de las islas mantuvieron lazos estrechos y continuo contacto con el Caribe centroamericano y, algunos de los sectores más acomodados, con Norteamérica. Es importante recordar que hasta la firma del tratado Esguerra – Barcenas en 1928, el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalinay las Islas del Maíz, constituían un solo conjunto de islas, pobladas por gentes con historias y culturas compartidas.  

(Véase Ana Isabel Márquez Pérez. Culturas migratorias en el Caribe colombiano: El caso de los isleños raizales de las islas de Old Providence y Santa Catalina. Revista digital de Historia y Arqueología desde el Caribe colombiano, N°19. Barranquilla, enero – abril 2013).

Al emitir su veredicto, la CIJ le confirió a Nicaragua la soberanía sobre más de la mitad del mar continental del archipiélago de San Andrés y Providencia, generando una evidente reducción del espacio para la pesca y la navegación, que afectó seriamente la economía local y llevó a una situación de descontento generalizado entre los sanandresanos. 

La actuación de los Estados se limitó al componente territorial descontextualizado, basado en una lucha por la soberanía, que no tuvo en cuenta la identidad y existencia de la población raizal como factor determinante. Por otra parte, cuanto a los recursos naturales de la zona, la CIJ manifestó que aunque las Partes argumentaron la cuestión relativa al acceso equitativo a los recursos naturales, ninguna presentó elementos que certificaran la existencia de circunstancias particulares que debieran ser consideradas como pertinentes. Lo que demuestra que no se dimensionó el valor de la conexidad de los derechos sociales, económicos, culturales, colectivos y del ambiente al momento de defender la soberanía de los Estados y en especial de la población. Una vez emitido el fallo, Nicaragua impuso control marítimo sobre la zona despojando a los raizales del producto de la pesca e incluso de los botes pesqueros que garantizaban su sustento, debido a que el interés prioritario del país centroamericano son las actividades relacionadas con la prospección y obtención de materias primas, especialmente la extracción de petróleo. 

La propuesta de la Gran Seaflower


El  12 de octubre de 2020 se hizo pública la propuesta de la sociedad civil Gran Seaflower definida como: 

Una región ambiental y cultural dentro del suroeste del Caribe habitada por una diversidad de personas e identidades étnicas transfronterizas. Además, es el lugar marino-costero con mayor biodiversidad del hemisferio occidental. Su corazón es la Reserva de la Biosfera Seaflower reconocida por la Unesco en el archipiélago de San Andrés (…).En las últimas décadas, se ha estimado que el 50% del arrecife de coral en el Mar Caribe ha desaparecido debido al cambio climático, la sobrepesca y la falta de coordinación entre países en la gestión de ecosistemas. Estas amenazas continúan destruyendo el medio ambiente marino y costero con efectos devastadores en las comunidades locales. La iniciativa Gran Seaflower, por lo tanto, busca abordar estos problemas en la región.

La iniciativa se desarrollará entre los países limítrofes de la Reserva de la Biosfera Seaflower en alianza con actores científicos, comunidades afrocaribeñas e indígenas y organizaciones de la sociedad civil involucradas en tareas de conservación y restauración. 

El manifiesto científico dirigido a los mandatarios de los distintos países involucrados dice a su vez que: 

Creemos entonces que, con la ciencia como principal aliada, los Estados del Caribe Suroccidental deben ponerse a disposición de un gran pacto ambiental para recuperar, restaurar y conservar la riqueza ecológica que, más allá de su potencia paisajística, representa el sustento económico de 7 millones de personas en estos seis países. La UNESCO ha insistido en la necesidad de crear puentes entre los ecosistemas marino-costeros para enfrentar amenazas ambientales como el blanqueamiento de corales o la sobrepesca, y como científicos reconocemos la cooperación entre Estados como una de las herramientas más efectivas para dicha tarea. Añadido a esto, la gran familia creole del Caribe y las comunidades indígenas, con presencia en los seis países en cuestión, es el testimonio vivo de varios siglos de convivencia armónica y sostenible entre el ser humano y los ecosistemas marinos de esta región. Sin embargo, esa conexión ecológica y cultural que nos arropa ha sido desconocida recientemente por los Estados, dificultando así una visión auténticamente caribeña para la cooperación en asuntos ambientales. 

Aunque en la Junta Asesora figuran varios ex presidentes, entre ellos el colombiano Ernesto Samper Pizano, los gobiernos de Colombia, Costa Rica, Honduras, Jamaica, Nicaragua y Panamá que tienen relación con la RB no han respondido o adquirido compromisos frente a esta propuesta de conservación transfronteriza de los pueblos creoles, raizales y mestizos del Caribe y de la comunidad científica, por lo que creemos podría terminar siendo un simple canto a la bandera. De otro lado, si bien loable e importante el concepto de los bienes comunes de Elinor Ostrom y la cooperación internacional es muy deseable, esto no debe ocultar ni opacar la cuestión de la soberanía territorial. Colombia no puede renunciar a sus derechos históricos sobre la RB Seaflower. Mientras hay un esfuerzo plurinacional de la sociedad civil, los gobiernos insisten en las demandas territoriales y en desmembración de la RB Seaflower, todo lo cual obrará en detrimento de su conservación y buen manejo y el buen vivir de sus habitantes. 

Reflexión: Si el huracán Eta dejó estragos a su paso por el archipiélago, mucho más lo hizo el huracán Iota que alcanzó la máxima categoría (5) especialmente en Providencia. Estos parajes lejanos como todos los departamentos limítrofes del país, tan solo llaman la atención del Gobierno Nacional, en momentos de calamidad. Esperamos que en esta ocasión además del ofrecimiento de recursos para  financiar proyectos de reconstrucción, el Gobierno esté llevando a cabo una defensa creíble frente a las demandas nicaragüenses.  







jueves, 4 de junio de 2020

Los bancos en la globalización






Un recuento de lo que solían ser los bancos y lo que son ahora nos permitirá entender por qué con la globalización neoliberal dejaron de cumplir una función social primordial para el desarrollo de toda sociedad como es el crédito para dedicarse a la especulación financiera, un asunto que parece de ciencia ficción. 

 

Del banco tradicional a la titularización[1]

 

El banco tradicional tenía por función prestar dinero de otros, dinero que la gente le confiaba para que la salvaguardara, no para que la invirtiera. Prestaba  dinero de sus clientes  sobre la base de que el depositante podía  retirarla cuando lo deseara. Normalmente el banquero no es consciente de que cuando hace un préstamo, creando un nuevo depósito para otro cliente, está prestando el dinero del depositante. Lo cierto es que al hacerlo está incrementando la suma de dinero en el sistema bancario y está devengando una utilidad. En realidad el banco presta el dinero del gobierno, porque los gobiernos son la fuente del dinero. Cuando el banco presta crea nuevo dinero, que normalmente el Gobierno tiene que reconocer y respaldar. [2]

 

El banquero que hacía negocios con el dinero de otros, debía tener una reputación intachable pues la banca era un asunto basado en la confianza y conllevaba un altísimo interés público: los negocios y empresas de una comunidad dependían de ella para su desarrollo y prosperidad. Se consideraba que los bancos obtenían una utilidad por calcular y tomar riesgos, pero en la realidad la banca era segura y estable, la mayor parte del tiempo,  porque los bancos podían contar con ingresos  por la  información  privilegiada que tenían y por eso funcionaban bien como intermediarios entre los que tenían dinero para prestar y los que tenían que pedirlo prestado. Los bancos no hacían préstamos riesgosos y la diferencia entre el costo de sus fondos y las tasas de interés que podían cobrar a sus prestatarios era relativamente estable, dejándole al banco una ganancia satisfactoria y razonable. Se esperaba que los bancos sirvieran  a las necesidades de sus comunidades antes de mirar a otros lugares en busca de negocios lucrativos y los banqueros trabajaban en horario de oficina. Pero fue el mismo Gobierno, comenzando por el estadounidense,  quien alentó una industria para que creciera perdiendo su función social tradicional.

 

Los bancos cambiaron su función principal de otorgar créditos y  se metieron también en el negocio de la titularización y  los servicios financieros, es decir en el mercado de valores. La gran invensión del capitalismo fue la creación de títulos o derechos sobre dinero – cuentas bancarias, bonos y acciones que pueden ser redimidos con facilidad.  Estos títulos reemplazan el dinero como depósitos de valor, siempre y cuando puedan ser cobrados con facilidad. Cuando no es así la gente guarda sus ahorros debajo del colchón.

 

Los bancos entonces empezaron a hacer primero los  préstamos para luego salir a conseguir el dinero. La fuente de sus fondos dejó de ser la aglomeración de depósitos. Los bancos empezaron a consiguir  el dinero donde pudieran  para usarlo en cualquier cosa que parezca lucrativa a luz de la ley; diseñan ‘productos’ para la venta a personas y empresas como medio para recaudar fondos y otros ‘productos’  como medio para utilizar fondos. Ello significa que están en abierta competencia con todas las demás instituciones financieras – compañías de seguros, corredores de bolsa, creadores y empacadores de hipotecas, servicios de pago electrónicos.

 

Esta combinación de banca comercial y de inversión se  tornó tan arriesgada y especulativa que  se consideró ampliamente como la culpable de la Gran Depresión de 1929 cuando el pánico a perder los ahorros produjo una retirada masiva de depósitos de los bancos, lo que llevó numerosas entidades a la quiebra.

 

Hay tres razones generales por las cuales las instituciones financieras y los mercados deben ser regulados: primero, para impedir que las disrrupciones en los mercados financieros generen riesgos sistémicos más graves; segundo,  para proteger a los consumidores de cobros exagerados por los servicios financieros y tercero, para desarrollar objetivos sociales más amplios y uno cuarto podría ser para proteger a los banqueros de sí mismos, según Martin  Mayers.   Esta cuarta función es como un admonición de lo que sucedería como resultado de la ingeniería financiera, la titularización y los incentivos perversos creados.

 

Como consecuencia del Crack de 1929, en Estados Unidos se aprobó la Ley Glass-Steagall en 1933 que separó los bancos comerciales, que prestan dinero,  de los bancos de inversión, que organizan la venta de acciones y bonos para: 1) evitar los conflictos de intereses que surgen inevitablemente cuando el mismo banco emite acciones y presta dinero; 2) garantizar que aquellos a los que la gente del común había confiado su dinero en los bancos comerciales no asumieran el mismo tipo de riesgos que los bancos de inversión, cuyo principal objetivo es maximizar el retorno de capital.  Esta Ley contribuyó a ganar estabilidad en los mercados, al menos por algún tiempo. Franklin D. Roosevelt, quien instituyó esta Ley como parte del New Deal, decía que prefería  rescatar a los que producen alimentos que a los que producen miseria. Al período socioeconómico transcurrido desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta la crisis del petróleo de 1973, se le conoció como la Edad de Oro del Capitalismo.

 

Otro hito en la historia de los bancos y las finanzas, fue la decisión que tomó la Reserva Federal estadounidense de liberar a los bancos de la obligación de respaldar sus monedas con oro. En 1971, durante el gobierno de Nixon, las monedas competían o flotaban  unas con otras; el oro desapareció del panorama monetario. Dado que se considera al dólar como la divisa de reserva, las cantidades de dólares que se guardan en el exterior son una considerable fuente de ingresos para el Tesoro estadounidense, a través de los beneficios de monetización (seignorage).

 

Fuertemente criticada desde mediados de los años 70, la Ley Glass-Steagall fue derogada el 12 de noviembre de 1999 por la Financial Services Modernization Act, más conocida como Ley Gramm-Leach-Bliley. La Ley representó un éxito largamente buscado por los megabancos. Esta decisión fue nuevamente considerada como la causante de otra gran crisis financiera, la de 2008. Cuando la revocación unió los bancos de inversión y los bancos comerciales, la cultura de la banca de inversión se volvió a imponer. Sus consecuencias fueron el regreso a un alto grado de apalancamiento y riesgo y un sistema bancario menos competitivo y más concentrado dominado por bancos cada vez más grandes.

 

La complejidad financiera actual: derivados y  swaps

 

Amadeo Moreno Torre dice en su artículo Los Desafíos de la Globalización Financiera y La Intervención Del Estado, 2007 que:

Los derivados son el instrumento financiero, que mejor se identifica con el proceso de globalización financiera, su ritmo de crecimiento y de innovación, no ha dejado de acelerarse, apostándose sobre todos los activos financieros existentes, que puedan verse afectados por la evolución de los tipos de interés, tipos de cambio y evolución bursátil, sobre los que se realizan operaciones de futuro, opciones o recompras, en mercados de grandes volúmenes, escasa transparencia y altamente desregulados. La opacidad de estos mercados radica en primer lugar en que la alta complejidad pone en duda la capacidad de administrar los riesgos involucrados, en segundo lugar, la alta concentración de este tipo de transacciones en los bancos internacionales mas grandes, dificultan el acceso a la información, en tercer lugar dada la mayor debilidad en las regulaciones de estos mercados, los riesgos legales son imprevisibles.

 

 En efecto, derivado es un instrumento financiero que ‘deriva’ su valor del cambio en el precio de otro activo. Una apuesta por  que el precio aumente diez dólares el lunes que viene es un derivado. Se suponían que junto con  los swaps o permutas debían contribuir a aminorar el riesgo pero resultaron ser un arma de doble filo, pues no tenían ningún tipo de regulación. Todos los contratos de opciones, contratos a plazos y a futuros son derivados. Un derivado es una apuesta, no una inversión  - una apuesta sobre la dirección, la dimensión, duración y velocidad de cambio en el valor de otro instrumento financiero -. Y como cualquier apuesta, su valor está realmente en función de la capacidad crediticia de quien lo suscribió. Pero más importante que definir los derivados, es saber por qué son un peligro: principalmente porque pueden ser usados para apalancar el riesgo, el riesgo cambiario, de tasas de interés, accionario, sin colocar mucho dinero y generalmente es un juego de suma-cero.

 

Así como  "el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo", con la globalización, el llamado riesgo sistémico y el contagio financiero, se expresan en que el cambio de un precio en un mercado se expande de tal manera que su efecto se siente en varios países y mercados. La volatilidad de los mercados financieros hace casi imposible que los gobiernos puedan tomar decisiones efectivas primordialmente por la gran incertidumbre y el gran riesgo sistémico. Estos pierden autonomía  y capacidad afectando la formulación y aplicación de sus políticas macroeconómicas.

 

Stligtz dice en su libro Caída Libre: el libre mercado y el hundimiento de la economía mundial, que “los banqueros, en su mayoría, no son por naturaleza más codiciosos que la otra gente. Lo que pasa es que tienen  más oportunidades y mayores incentivos para causar estragos a costa de los demás”. Estos incentivos están distorsionados y desaliniados con los objetivos sociales. Un ejemplo importante es la manera como se paga a muchos ejecutivos mediante bonus o stock options[3], que se calculan en función de los ingresos generados. A los ejecutivos a los que se les pagaba con stock options tenían un incentivo  para hacer todo lo posible  a fin de que el precio de las acciones de su empresa subiera, incluida la contabilidad creativa. Y los bancos de inversión emitieron tantos productos complejos basados en las hipotecas tóxicas como pudieron, simplemente porque para eso les pagaban, sin tener en cuenta si esas hipotecas podían ser pagadas.

 

La crisis financiera de 2008 demostró que la autoregulación, que propugnaba la industria financiera, secundada por Greenspan, era un contrasentido y no funciona: los bancos fracasaron a la hora de evaluar sus riesgos y de hecho asumieron riesgos  tan desmesurados que pusieron en riesgo su propia existencia. Pero incluso, si un determinado banco estaba gestionanado bien sus riesgos, el riesgo sistémico seguía siendo el mismo. En esa ocasión, como sostiene J. Stigliz: “todos los bancos apostaron porque no había burbuja inmobiliaria, porque los precios del sector inmobiliario no caerían. También apostaron porque los tipos de interés no subirían y que, si subían, los que habían pedido los créditos seguirían siendo capaces de devolverlos. Eran apuestas sin ningún fundamento…” Y no era un problema de falta de información sino de falta de transparencia ligada al engaño.

 

Dice  Stiglitz, quien estudió muy cuidadosamente la crisis finaciera del 2008:

 

Los bancos estadounidenses estaban activamente dedicados a engañar: quitaban el riesgo de las cuentas de resultados para que nadie pudiera valorarlo. La magnitud del engaño que se consiguió es alucinante: Lehman Brothers pudo declarar que tenía  una red que valía 26.000 millones de dólares poco antes de desaparecer, cuando tenía un agujero en su cuenta de resultados de casi doscientos mil millones. (…) La realidad de esta crisis concreta es mucho más sencilla: se dieron hipotecas malas, sobre la base de una burbuja, a gente que no podía devolverlas. Los precios del mercado son imperfectos, pero en gran medida aún representan la mejor información de la que se puede disponer para conocer el valor de los activos. (…) La pura complejidad tuvo un papel tan importante en esta crisis como la falta de transparencia. Los mercados financieros habían creado unos productos tan complejos que aún conociendo todos los detalles nadie entendía del todo las implicaciones que tenían en cuanto al riesgo. (…) La valoración de los productos complejos no la hacían los mercados. La hacían unos modelos por ordenador que, por muy complejos que fueran, no podían incluir todas las informaciones relevantes.

[4]

 

Después de la caída de Lehman Brothers, de la nacionalización de Fannie Mae y Freddie Mac, (empresas inmobiliarias) y del rescate del American International Group,  AIG, Bush se apresuró a apoyar a los bancos con un rescate masivo de 700.000 millones de dólares mientras ignoraba a los millones de hogares cuyas hipotecas iban a ejecutarse.

 

El Nobel de  economía ha puesto al descubierto en sus libros como  un sistema financiero global inestable que resulta en crisis recurrentes, donde los países pobres se encuentran, una y otra vez, agobiados por una deuda insostenible y sobre otras anomalías de la globalización como el hecho de que el dinero que debería fluir de los países ricos a los países pobres, lo ha estado haciendo en dirección contraria, en los últimos años. Mientras que los ricos están en mejores condiciones de afrontar los riesgos de las fluctuaciones de la moneda y las tasas de interés, los pobres son los que soportan el impacto de esta volatilidad.

 

La creación de la La Oficina de Protección Financiera del Consumidor ( CFPB ) es una agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la protección del consumidor en el sector financiero fue autorizada por la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, cuya aprobación en 2010 fue una respuesta legislativa a la crisis financiera de 2007-08 y la Gran Recesión posterior. La senadora Democráta, Elizabeth Warren, quien fuera marginalizada y arrinconada durante la campaña Demócrata a la Presidencia por los sectores más conservadores, tenía como uno de sus puntos de campaña el restablecimiento del Glass-Steagall Act, para poner freno nuevamente al sector financiero.

 

Las consecuencias de la globalización financiera para un país como Colombia

 

El atraso de Colombia también se refleja en que no tiene un mercado de capitales muy grande, profundo, dicen los economistas, y en que hay una relativamente baja bancarización. No obstante, el sector financiero es de lejos el sector  que más crece (así la economía productiva no lo haga),  el que más gana[5], el que menos impuestos paga y todo ese poder está concentrado en tres grupos económicos[6] y en trece  conglomerados financieros[7]

 

Jairo Orlando Villabona, profesor asociado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, concluye un estudio sobre los bancos colombianos en 2010 , diciendo:

“Las altas tarifas cobradas por productos y servicios, la alta tasa de intermediación financiera[8] comparada con países desarrollados, y las abultadas utilidades de los establecimientos de crédito son expresión de que algo grave está sucediendo en la economía del país”.

 

Según Aurelio Suárez en un artículo publicado el  14 de mayo de 2020 por  RedDemos: 

 

El Grupo Aval Acciones y Valores S.A. es el grupo económico más poderoso de Colombia. Con una fortuna de 12 mil millones de dólares, su cabeza, Luis Carlos Sarmiento Angulo, ocupa el puesto 123 entre los más ricos del mundo, según la lista Forbes de este año.

 

Según un Estudio de Asobancaria de 2016, sobre la competencia y la eficiencia en la banca colombiana:  la concentración de la industria bancaria ha aumentado en Colombia en los últimos 14 años y de manera significativa a partir del año 2005 y hasta el 2007 debido principalmente a un importante proceso de fusiones y adquisiciones (integraciones) que se vivió durante esos años.

 

En 2019, un informe de la OCDE, con motivo del ingreso de Colombia a esa organización,  confirma también la creciente participación de la banca extranjera en el país. Los inversionistas internacionales aprovecharon las oportunidades de negocio en Colombia y prueba de ello es la presencia en el territorio nacional de conglomerados financieros internacionales muy importantes como el BBVA, Itaú, BNP Paribas, Scotiabank, entre otros.

 

Otra de las consecuencias de la globalización financiera ha sido la desaparición de los bancos de fomento como lo fue la Caja Agraria para el sector agropecuario, hasta su liquidación en el 2000. Las consecuencias han sido funestas para un sector que no prospera al menos que tenga crédito barato, suficiente y oportuno. En los países desarrollados el sector agropecuario es un sector estratégico y por tanto subsidiado y protegido.

 

La reciente Audiencia Pública sobre crédito agropecuario en el Congreso, evidenció cómo ningún banco en Colombia, ni siquiera el Banco Agrario, está prestando como debiera a un sector tan vulnerable y tan duramente golpeado por las importaciones de alimentos, los avatares del clima, la volatilidad de los precios internacionales, la falta de apoyo institucional  y ahora por la pandemia de la Covid-19. Nadie quiere prestarle a un sector, abocado a la desaparición, por cuenta de una decisión política tomada en Colombia en los noventas: la globalización neoliberal.

 

Ahora en medio de la pandemia del coranavirus, la más global  e incierta que ha tenido la humanidad, el Gobierno Nacional en cabeza de su Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla (al cual Daniel Coronell llamó plutócrata por sus ejecutorias),  


decide crearle más oportunidades de ganancias a los bancos.  Así lo denunció el Senador Robledo del Polo Democrático:

 

El Gobierno emitió los decretos 562 y 572 de 2020, los cuales aprobaron la emisión de deuda pública por parte del Ministerio de Hacienda por $9,4 billones de pesos. Los decretos especifican que los llamados Títulos de Solidaridad[9] serán comprados de manera obligatoria por los bancos privados, con los recursos liberados de encaje bancario, es decir, el ahorro de las cuentas de la gente.

 

Mauricio Cabrera, en su columna del 19 de Abril para Portafolio, explica también el exabrupto:            

 

El colmo de esta visión maniquea es la última medida tomada por el Banco de la República  y el Gobierno. El BR bajó el encaje de los depósitos bancarios y liberó a los bancos $9,4 billones que estaban congelados. Después el Gobierno expidió el decreto 562 que impuso una inversión forzosa a los bancos obligándolos a comprarle unos Títulos de Solidaridad (TDS) por $9,4 billones, con los que va a financiar el aumento del gasto público necesario para enfrentar la pandemia.

 

Es una vuelta innecesaria porque el BR podía comprar directamente los TDS con la aprobación unánime de su Junta Directiva. Con un agravante que es el costo fiscal y la ganancia para los bancos. Como los TDS pagan un interés (que puede ser como el 6% anual), el gobierno va a pagar unos $500.000 millones anuales, que son utilidades nuevas para los bancos, porque los depósitos de encaje no tenían remuneración.

 

Si fuera el BR el que comprara los TDS, el Gobierno podría pagar los mismos intereses, pero ahora serían utilidades del BR que se trasladan como dividendos a la Nación, de manera que el costo fiscal neto sería cero. En esta época de crisis la emisión debería servir para ayudar a las finanzas públicas.

Un análisis reciente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo muestra cómo las deudas sostenidas podrían plantear un problema mayor para la economía global y el sistema financiero. En 2018, la deuda total (privada, pública, interna y externa) en los países en desarrollo fue casi el doble de su PIB combinado, la más alta que jamás haya sido. Con la Covid- 19, crecerán las montañas de deuda tanto del sector público como privado y de los hogares por cuenta de la parálisis económica ¿Qué harán  entonces los bancos globalizados y dedicados a la especulación financiera? ¿Cómo se comportará la banca multilateral que ha promovido la globalización financiera y los créditos condicionados? ¿Cuál será el papel de los bancos centrales o emisores cuando se necesita más liquidez? ¿Habrá moratoria de la deuda, como en crisis pasadas? ¿Habrá condonación de deudas? Todas son preguntas cuyas respuestas serán la clave para la futura reactivación de las economías.

 

 

 



[1] Titularización es el agrupamiento o empaquetamiento de activos financieros para ser transformados en títulos valores y vendidos o adquiridos por inversionistas.

 

[2] El dinero es a la vez un medio de intercambio, una unidad contable y un depósito de valor. Sin dinero, la división del trabajo en gran escala hubiera sido imposible y por tanto el surgimiento de la economía moderna. Ni los mercados ni el dinero podrían existir excepto en un contexto legal creado y mantenido por el Gobierno. El poder de emitir dinero, sea mediante metales preciosos o como papel moneda, es indefectiblemente una fuente de ganancias denominada señoreaje.

[3]  En teoría, las stock options son un complemento retributivo a directivos que les da derecho a comprar acciones de la compañía a un precio de ejercicio o strike durante un periodo limitado de tiempo en cantidades enunciadas en el contrato de opciones. El objetivo es que los trabajadores contribuyan a la mejora de los resultados de la empresa. Al aumentar el valor de la empresa, la cotización responderá paralelamente y les permitirá enriquecerse junto a la compañía.

[4] Véase Joseph Stiglitz Caída libre: del libre mercado al hundimiento de la economía mundial, mayo de 2010, Colombia, capítulo 6, “la avaricia rompe el saco”. 

 

[5] En 2019 Las utilidades de las entidades financieras alcanzaron más de $21,5 billones, encabezadas por los bancos que ganaron más de $11 billones.

 

[6] Hoy el sistema financiero colombiano está altamente concentrado en 3 actores locales vinculados a los grandes grupos económicos del país (Bancolombia (Grupo Empresarial Antioqueño), AVAL (Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo) y Davivienda (Grupo Bolívar).

 

[7] Se conoce como conglomerado financiero a aquellos grupos de entidades cuyas actividades cubren a la vez los servicios ofrecidos por los bancos, las compañías de seguros y las sociedades de inversión, o al menos dos de las anteriormente nombradas. La Superintendencia Financiera certificó la existencia de 13 conglomerados en 2012, cuando el FMI y el Banco Mundial le recomendaron al país supervisar a sus entidades financieras bajo la figura de conglomerados.

 

[8] El margen de intermediación bancario es la diferencia entre la tasa que pagan los bancos por el dinero del público (cuentas de ahorro y CDT) y la que estos cobran cuando les prestan dinero a las personas, a través de las distintas líneas de crédito, esta oscila alrededor del 7%. Lo que sitúa a Colombia en la casilla 13 entre 20 países latinoamericanos, según el más reciente ‘Informe de Desarrollo Financiero Global 2017-2018’, elaborado por el Banco Mundial. Los márgenes de intermediación bajos están asociados a economías desarrolladas como Japón, Reino Unido,  Suiza.

[9] Los Títulos de Solidaridad -TDS- son títulos de deuda pública de la Nación, denominados en pesos, libremente negociables, con plazo de un año, prorrogable de manera total o parcial, de manera automática, por periodos iguales a solicitud del Ministerio de Hacienda y Crédito Público -Dirección General de Crédito Público y Tesoro Nacional- hasta el año 2029.