Las jurisdicciones
financieras extraterritoriales o paraísos fiscales (tax havens)
son consustanciales con la globalización financiera -el libre flujo
de capitales- y la ideología neoliberal, que promulga entre otras
cosas que pagar impuestos es una injusticia. Acabarlos es
prácticamente imposible pues su magnitud estimada es enorme y toca
intereses altamente sensibles. En 2005, el Tax Justice Network
estimó que los ricos del mundo poseen 11,5 billones de dólares
en el mundo extraterritorial, equivalente a un tercio del PIB anual
mundial. El mismo presidente Barack Obama
en un alocución con motivo del escándalo de los Panama Papers,
ocasionado por las
filtraciones de la firma panameña
Mossak Fonseca, dice que combatirlos es muy difícil puesto
que son en gran parte legales y propuso como incentivo rebajar los
impuestos corporativos. Además Estados Unidos ha ejercido una
actitud hipócrita frente a las medias de transparencia, exigiendo a
los demás pero cumpliendo poco.
La evasión de impuestos
existe desde que se inventó la tributación pero el mundo
extraterritorial de la globalización neoliberal solo se desarrolla
a cabalidad con la liberalización financiera y bancaria.
En la época dorada del
capitalismo (1945-1975) los movimientos de capitales no impedían que
los Estados manejaran sus economías de manera autónoma y que el
futuro se decidiera soberanamente dentro del ámbito del
Estado-nación pues había control estatal de los flujos:
proteccionismo económico, aranceles, controles de cambio,
regulaciones al mercado cambiario y tipos de interés. Todo lo cual
implicó mejoras formidables en el bienestar de la mayoría,
crecimiento de las economías, caída del desempleo y desarrollo
económico.
No obstante, el sistema
de Bretton Woods de cooperación internacional con estricto control
de los flujos financieros se derrumbó con el fin del patrón oro en
1971 y las subsecuentes reformas estructurales. En 1974 Estados
Unidos suprime todos los controles de capital y abre sus fronteras y
da inicio al desarrollo de la financiación offshore por el
aumento del mercado de los eurodólares. En 1979 la Reserva Federal
libera los tipos de interés y comienzos de los ochenta, Reagan
abandona la imposición tributaria del capital en la fuente. Le
siguen Francia que reforma el mercado de valores y el Reino Unido que
reforma la legislación sobre la bolsa.
Las reformas neoliberales
facilitaron la movilidad internacional del capital para generar unos
mercados sin fronteras, aupada por novedosos productos financieros
como las permutas financieras swaps y los derivados. La banca
deja de financiar la industria y el desarrollo económico y el nuevo
motor de los mercados financieros es la especulación con base en el
riesgo donde la mayoría de países son a la vez deudores y
acreedores. Las nuevas instituciones financieras para la
especulación son los fondos de altos riesgo o hedge funds y
los holdings o sociedades de cartera que se ubican
principalmente en paraísos offshore que tienen su mayor
desarrollo a partir de los 90.
Es necesario precisar los
varios papeles que juegan los paraísos fiscales en el complejo
engranaje del mundo financiero global. Estas jurisdicciones se
caracterizan por: guardar el secreto bancario y la falta de
transparencia, el rechazo a la cooperación con otras jurisdicciones
en el intercambio de datos, la posibilidad de evadir regulaciones
financieras y fiscales y permitir la creación de empresas fachada
sin actividades económicas sustanciales en el territorio. Los
centros financieros offshore para no residentes, generalmente
en moneda no local, son un dispositivo central del sistema global que
aporta flexibilidad y libertad de acción a las lucrativas
operaciones financieras facilitando la especulación.
Situados en
algunos países, islas y enclaves geográficos aparecen perfectamente
conectados con los grandes centros como Londres, Nueva York y Zurich.
Algunos estados de Estados Unidos también tienen características
propias de los paraísos fiscales y algunos consideran a Estados Unidos el mejor lugar para esconder capitales. Las diez primeras
jurisdicciones confidenciales son: Suiza, Hong Kong, Estados Unidos,
Singapur, Islas Caimán, Luxemburgo, Líbano, Alemania, Bahrain, Los
Emiratos Árabes, según la Tax Justice Network.
Los centros offshore
son utilizados para actividades de evasión y fraude fiscal y
planificación fiscal internacional y con actividades ilícitas de
lavado o blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. Allí
los capitales acumulados legalmente se confunden con los fondos
procedentes del tráfico de armas y de estupefacientes, de la
extorsión y del asesinato o del comercio con seres humanos. Hoy
nadie duda que estos centros se prestan al lavado o blanqueo de
capitales ilícitos.
En los paraísos
fiscales, también llamados jurisdicciones confidenciales, se
respeta el secreto bancario, no se cobran impuestos al beneficio
empresarial, las donaciones y herencias. No hay supervisión a las
transacciones y por ende se carece de informaciones estadísticas
precisas, sólo estimaciones. La banca extraterritorial explota con
fines de lucro el regulatory arbitrage o arbitraje
legislativo que son las diferencias entre legislaciones y sus
resquicios, así como las diferencias de precios entre diversos
mercados.
Otra actividad es la
denominada protección de activos que incluye los fideicomisos y
trusts tan apetecidos por personas acaudaladas. Los grandes
bancos tienen bancos fantasma shell banks y bancos en paralelo
o parallel banks en los paraísos fiscales. Las grandes
corporaciones han creados en los últimos años filiales offshore
o al contrario la empresa matriz se convierte en la filial de la
ubicada offshore. Los préstamos con divisas, la emisión de
valores o títulos (securitisation) son otras de las
actividades que se facilitan en los bancos offshore.
El mundo extraterritorial
impide la supervisión legal de los mercados financieros, aumenta la
posibilidad de crisis y facilita trasladar el riesgo y los costos de
los rescates financieros hacia la mayoría trabajadora. La eficiencia
que reivindica es falsa porque es fraudulenta, atrae los capitales no
hacia la inversión más productiva sino hacia donde le ofrecen mayor
secretismo, donde las regulaciones son más laxas. Nada tiene que ver
con la asignación más eficiente de capital, del que hablaba
Keynes. El dinero es un fin en sí mismo.
Las consecuencias para el
desarrollo son muy grandes. La era neoliberal es de crecimiento más
lento y de marcadas crisis económicas, de la deuda y financieras con
incidencia global, cada vez más difíciles de manejar. Y todas ellas
tienen una estrecha relación con el mundo extraterritorial. En un
mundo donde el capital fluye libremente hacia guaridas
extraterritoriales y donde los bancos pueden crear dinero a voluntad,
es prácticamente imposible que los bancos centrales controlen la
base monetaria y por ende se padezcan males incontrolables.
Oxfam calcula que el
dinero sacado de los países en desarrollo y depositado en los
paraísos fiscales asciende a 50 mil millones de dólares al año,
casi el equivalente de la ayuda global anual de la cooperación
internacional.
Los paraísos fiscales
corroen las bases de los sistemas fiscales incidiendo negativamente
sobre la recaudación de los Estados. Ahora no solo se recauda menos
sino que además cada Estado condiciona a los demás a través de sus
políticas fiscales para atraer los capitales financieros, lo que
desde el gobierno de Uribe se ha llamado garantizar “la confianza
inversionista”. Así mientras los grandes capitales no pagan
impuestos, el peso de la carga tributaria recae sobre las clases
trabajadoras. Es preciso reivindicar los impuestos. Sin ellos los
Estados no pueden costear las inversiones sociales para proteger a
los grupos más vulnerables y pobres de la sociedad, construir las
obras de infraestructura necesarias para el crecimiento económico,
financiar la educación y la salud que proporcionan niveles de vida
aceptables para la mayoría, entre otras inversiones estratégicas.
Las viejas Instituciones
como el FMI y la OECD y las nuevas que intentan supervisar y combatir
el mundo financiero extraterritorial y la evasión fiscal, tienen una
labor ardua por delante, pero su accionar se limitará a intentar
regular un poco este mundo opaco mas no a acabarlo pues es inherente
a la globalización neoliberal.
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